31/8/16

Emmanuel Faber: un ejecutivo excepcional

Emmanuel Faber       Fábrica en Bogra
Encontrar personas como Emmanuel Faber, Director General de Danone, es actualmente un privilegio. Su ambición es reconciliar la cuestión económica y social defendiendo una proximidad humanitaria de la empresa.

Junto a Franck Riboud, quién le cedió su cargo y el Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus, conocido como el banquero de los pobres y del microcrédito du Bangladesh, crearon Grameen Danone Foods, una empresa social que comercializa productos lácteos para las personas más desfavorecidas.

Inauguraron una fábrica en la región de Bogra y crearon un yogurt denominado «Shokti Doi» que se vende a muy bajo precio y permite cubrir las necesidades diarias nutricionales del 30% de vitamina A, hierro, zinc y otros minerales. Los beneficios obtenidos se utilizan para invertir en la construcción de nuevas plantas; las principales materias primas se compran a granjeros de la zona que viven en la extrema pobreza; la distribución la realizan puerta a puerta un grupo de mujeres que viven en condiciones precarias y que gracias a este empleo pueden mejorar sus condiciones de vida y, como último logro, la energía necesaria para hacer funcionar la planta, se obtiene de fuentes de energía alternativa.

Emmanuel nació en 1964 en Grenoble. Está casado y tiene tres hijos. Es una persona sencilla sin coche lujoso ni ropa cara que veranea en su pueblo ubicado en los Altos Alpes. Una parte de su sueldo lo reparte en obras de caridad. Se marchó una semana para ayudar a las Misioneras de la Caridad en su casa de moribundos de Nueva Delhi y durante dos años acudió todos los viernes por la tarde para acompañar a los enfermos de las afueras de París a un centro de cuidados paliativos.

Entre sus libros publicados destaco Chemins de traverse publicado en 2011, una especie de autobiografía en la que plasma la dificultad de vivir arrastrado entre objetivos contradictorios; sin embargo, gracias al negocio social, demuestra que la economía concebida desde un nuevo punto de vista puede conciliarse con la humanidad y la ética.

Emmanuel estaba muy unido a su hermano pequeño Dominique quien empezó a sufrir trastornos psíquicos en la adolescencia y a quien apoyó hasta su fallecimiento. Siempre mantenían contacto telefónico ya que por su trabajo se veía obligado a viajar y, estuviese donde estuviese, dejaba reuniones importantes o viajaba sin importar la distancia cuando Dominique sufría alguna crisis.

Afirma que la lucha permanente de Dominique contra los síntomas que turban la realidad y el discernimiento, afrontando las renuncias de sus sueños y superando los difíciles momentos de desánimo durante sus recaídas, le ha aportado mucho en todas las dimensiones de su vida. Le dio fortaleza y le enseñó el frágil equilibrio de cualquier existencia y un verdadero camino humano y espiritual con su ejemplo, mostrando una capacidad extraordinaria de mantenerse en contacto con todos a pesar del sufrimiento de su enfermedad.

Se graduó en la prestigiosa escuela de negocios parisina HEC (Estudios Comerciales Superiores) y a este campus, regresó el pasado 10 de junio para pronunciar el discurso de graduación a los alumnos de la promoción 2016. Un discurso emotivo y sensato cuyo protagonista es su hermano.

Os transcribo el final aunque podéis verlo y escucharlo íntegro en el vídeo que cierra esta entrada.

«Nosotros, los ricos, los privilegiados, podemos levantar muros cada vez más altos, como Arabia Saudí en la frontera con Yemen, Estados Unidos con México, como se está haciendo también alrededor de Europa, pero nada detendrá a quienes tienen necesidad de compartir lo nuestro. No habrá justicia climática sin justicia social.

¿Y por qué os estoy diciendo todo esto? Porque hoy os graduáis. Os enfrentáis al futuro y me gustaría felicitaros a todos. […] Y la cuestión es: ¿qué vais a hacer con él? Porque os vais a dedicar a las finanzas, al marketing, a la abogacía, a la acción social, al liderazgo de los negocios, pero ¿cómo vais a manejar vuestro liderazgo en esta áreas?

Porque de una cosa estoy seguro después de 25 años de experiencia: se os ha dicho que hay una mano invisible, y no la hay. O quizá hay una, pero os puedo decir que tiene más discapacidad que la que tenía mi hermano. Está rota.

Así que sólo están vuestras manos, mis manos, todas nuestras manos para cambiar las cosas, para mejorarlas. Y vosotros tenéis mucho para mejorarlas. Tendréis que superar tres grandes enfermedades, que llegarán, con facilidad, a la posición que vais a adquirir tras vuestra graduación, amigos míos: el poder, el dinero y la gloria.

De la gloria, olvidaos. Es solo una carrera sin fin que no conduce a ninguna parte. Las listas de famosos están para que la gente busque su nombre, pero a nadie le interesan.

En cuanto al dinero: cuando estaba en banca de inversión, conocí a tanta gente, y continúo haciéndolo, que son prisioneros del dinero que ganan. Nunca seáis esclavos del dinero. Sed libres. Sea lo que sea en lo que lo ganéis o lo que hagáis con él. Sed libres.

En cuanto al poder, mirad a vuestro alrededor. Veréis a mucha gente que tiene poder y que no hace nada más que conservar ese poder, asegurarse de tenerlo un día más. El poder solo tiene sentido si vuestro liderazgo es un liderazgo de servicio a los demás, y si encontráis la forma de que sirva a ese propósito. Ese objetivo es el que os hará ser quienes realmente sois. Lo mejor de vosotros no sois vosotros quienes lo conocéis.

Así que tengo una pregunta, que me gustaría dejaros como reflexión a cada uno de vosotros: […] ¿Quién es ese hermano menor que vive en cada uno de vosotros, que os conoce mejor que vosotros mismos, que os ama más de lo que os amáis vosotros a vosotros mismos? Es esa vocecita la que os dice que sois más grandes de lo que pensáis que sois. ¿Quiénes son? Ellos os traerán esa voz, esa música interior, esa melodía que es verdaderamente vuestra, una melodía única que cambiará la sinfonía del mundo a vuestro alrededor. Mucho o poco, pero lo hará. El mundo lo necesita y vosotros lo merecéis.

Así que encontrad a vuestro hermano menor, encontrad a vuestra hermana menor, y cuando los encontréis, saludadles de mi parte: somos amigos. Que os vaya bien.»


¡Enhorabuena Enmanuel por ser como eres!

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